Al darme cuenta de lo atrapada que estoy intento correr, escapar. Escapar de un mundo en el que la gente no deja de juzgarte y castigarte por todo lo que haces. Así que corro, corro sin mirar atrás sin pensar... Y entonces me invade el silencio, un silencio tormentoso y a la vez tranquilizador... Ese silencio tiene muchos significados, y da muchas cosas en las que pensar. Cosas que recordar, momentos únicos que ya no se volverán a repetir. Pero no estoy triste porque esta es mi elección: correr, correr hasta el infinito.

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