Además las lágrimas se las lleva el viento pero los recuerdos se los queda el corazón.
Por eso es mejor coger una caja con los recuerdos y quemarlos, tirarlos, olvidarnos de ellos por completo porque los recuerdos solo causan dolor y sufrimiento o lo que es lo mismo lágrimas de amor. Las más dolorosas, la que deseamos que el viento se las lleve.
Y entonces aparece él, el ángel de mi salvación ese que esta ahí siempre
a la espera para llevarse consigo mis lágrimas, las lágrimas de una
mujer de hoy en día...

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